Pocas rutas reúnen en apenas cuatro kilómetros tanto paisaje y tanta historia como la que une Palos de la Frontera con La Rábida. El sábado 3 de octubre, un grupo de socios, familiares y amigos de ANCCO nos pusimos las zapatillas para recorrerla y disfrutar de una mañana en la que no faltaron el ejercicio, la cultura y, sobre todo, el buen ambiente.
La jornada comenzó en Palos de la Frontera con la visita al Muelle de la Calzadilla, un embarcadero construido en 1892 para el IV Centenario del Descubrimiento y desde el que partió en 1926 el hidroavión Plus Ultra rumbo a Buenos Aires.
Desde allí tomamos el sendero que discurre por la margen del río Tinto hasta La Rábida. Un recorrido de dificultad sencilla, accesible para todos, con vistas a las marismas y al río que hicieron que los kilómetros pasaran casi sin darnos cuenta. Porque, como siempre recordamos, caminar es uno de los mejores hábitos para cuidar el corazón, y hacerlo en compañía lo convierte además en un plan estupendo.
El Monasterio de La Rábida, cuna del Descubrimiento
Ya en La Rábida, visitamos el Monasterio de Santa María de La Rábida, un convento franciscano del siglo XV de estilo gótico-mudéjar y uno de los lugares clave de la historia de América. Fue aquí donde Cristóbal Colón encontró acogida y apoyo en los frailes, especialmente en fray Juan Pérez, para defender su proyecto ante los Reyes Católicos. Durante la visita guiada pudimos recorrer su claustro, su iglesia y los frescos de Daniel Vázquez Díaz, que narran la gesta del Descubrimiento.
A bordo de las carabelas
La mañana continuó en el Muelle de las Carabelas, donde se exponen réplicas a tamaño real de la Niña, la Pinta y la Santa María, construidas con motivo del V Centenario en 1992. Subir a bordo y comprobar las dimensiones de aquellas naves es una experiencia que sorprende a todo el mundo: cuesta imaginar cómo se cruzaba el océano en barcos tan pequeños.
Para terminar, compartimos un tentempié y un buen rato de convivencia, que es, al final, lo que da sentido a estas actividades: encontrarnos, conocernos mejor y seguir construyendo esta gran familia que es ANCCO.
Gracias a todas las personas que nos acompañasteis y a quienes hicieron posible las visitas guiadas. Seguimos trabajando para ofrecer actividades que combinen vida activa, cultura y convivencia. ¡Nos vemos en la próxima!