Conferencia «Corazón y COVID 19»

Concluimos la III Semana del Corazón

Para finalizar con las actividades programadas para la III Semana del Corazón, hoy se ha llevado a cabo la conferencia «Corazón y COVID 19» para informar del impacto la COVID 19 en la enfermedad cardiovascular. Fue impartida por el Doctor Francisco J. Caro Fernández en la sala de conferencias del Hospital Juan Ramón Jiménez.

La charla fue dividida en dos partes: una primera parte centrada en los efectos de las enfermedades cardiovasculares en las pacientes de COVID y una segunda parte que trató sobre los efectos de la pandemia en los enfermos cardiovasculares.

La idea principal de la primera parte fue que, tener una enfermedad cardiovascular previa, agrava los síntomas de la COVID y aumenta la mortalidad de manera considerable en todas las franjas de edad. Además, se ha comprobado que los pacientes de COVID eran susceptibles de sufrir infartos, aunque no tuvieran problemas cardiacos previos.

Para la segunda parte de la charla varios fueron los puntos tratados. En primer lugar, se observó que durante la primera ola hubo una reducción drástica de los «código infarto» en todos los hospitales. Esto fue consecuencia del miedo de los pacientes a acudir al hospital para evitar un posible contagio. Se vieron reducciones del más del 20% en estudios realizados en España, Italia, Reino Unido y Estados Unidos.

Aunque durante ese periodo se vieron menos infartos los que se vieron eran más graves con altos niveles de troponina, proteína cuya concentración en sangre está relacionada con la afectación miocárdica, y bajos niveles de FEVI, que sería la calidad del bombeo de nuestro corazón.

Todo esto viene ocasionado por el aumento del tiempo entre los primeros síntomas y la atención en el hospital. De media se observaron más de 30 minutos de retraso y sobre todo centrada en la primera etapa, es decir, cuando el paciente empieza con los síntomas. Como consecuencia hubo un aumento de la mortalidad y de lesiones cardíacas que hacía tiempo que no se observaban.

Por otra parte, y también durante la primera ola, se observaron menos casos de arritmias ventriculares y un descenso en todos los procedimientos cardiovasculares.

Sobre los efectos en la población en general, se observó que el confinamiento ocasionó un aumento de hábitos poco saludables como poca actividad, mala alimentación o incluso incremento del consumo de bebidas alcohólicas o tabaco. Esto sumado a lo antes explicado justifican el aumento de la mortalidad por cardiopatía isquémica.

Antes de terminar la charla el ponente quiso dejar claro que los hospitales eran sitios seguros y que retrasar la atención ante un posible infarto no estaba justificado. Además, consideró necesario crear nuevos modelos de atención postpandemia para corregir los problemas vividos.

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